sábado, 4 de abril de 2009

Y una vez más

Y una vez más el llanto llego ante mis puertas; entró sin hacer ruido, se deslizó por la rendija de la cerradura, y finalmente logró tocarme... ¿Cuántas lágrimas han sido derramadas ya? Innumerables, incontables, podrían curar la sequía de la tierra si fueran dulces... pero son amargas, tan amargas... Descanse en paz...

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