-¿Cuánto tiempo debo estar estudiando a tu lado para alcanzar la iluminación?- le preguntó al maestro el recién llegado discípulo.
-Depende de muchas cosas- dijo el anciano -, es difícil de saber...
-Aunque sea, quisiera tener un idea...- insistió el joven -¿Dos años? ¿Cinco? ¿Diez?
-Digamos diez años- contestó el anciano.
-Es demasiado tiempo...- reflexionó el joen, y después de unos minutos siguió -¿Y si yo tomara la decisión de dedicarme solamente a pensar y meditar sobre lo que aprenda? Si no uso mi mente para otra cosa más que para este objetivo, si sólo me ocupo de iluminarme, ¿cuánto tardaría en ese caso?
-Ahhh- respondió el viejo sabio -, si eres capaz de hacer eso verdaderamente, entonces te llevará por lo menos veinte años...
Los tiempos de las cosas siempre dependen de las personas y de la manera en que estas mismas personas actúan.
martes, 14 de abril de 2009
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